miércoles, 18 de noviembre de 2009
BAMBUCO
MUSICA
UNA DEFINICIÓN DE LA MÚSICA
Viene del griego mousikéque quiere decir el arte de las musas. Es el arte de organizar lógica y sensiblemente un conjunto de silencios y sonidos en un tiempo determinado, usando los principios de la melodía, la armonía y el ritmo. En la antigua Grecia se reunía sin discriminación la poesía, la danza y la música. La música como manifestación artística es un producto cultural cuyo objetivo es justamente producir una experiencia estética en el oyente, expresar sentimientos, vivencias, circunstancias, pensamientos o ideas.
Definir la música con términos absolutos es un error. Lo que sí podemos afirmar es que la música parte del seno de las culturas y de acuerdo a ellas es válida o inválida la acepción que se quiera utilizar.
La música está compuesta por dos elementos básicos que son el sonido y el silencio. El sonido es la percepción recibida por el oído que recibe las variaciones de presión generadas por el movimiento vibratorio de los cuerpos sonoros ya que se transmiten por el medio que los separa, que generalmente es el aire. La ausencia perceptible de sonido es el silencio, que es relativo, ya que el silencio absoluto no se da en la naturaleza al haber atmósfera.
El sonido tiene cuatro parámetros fundamentales: la altura, la duración, la intensidad y el timbre.
A su vez, la organización coherente de los sonidos y de los silencios nos da los parámetros de la música: la melodía, la armonía, la métrica y el ritmo.
Mas en www.wikipedia.com
HISTORIA DE LA MÚSICA
HISTORIA DE LA MÚSICA
Orígenes
La acepción más común de música es aquella que dice que es una combinación de sonidos en una sucesión temporal. Se trata de la expresión artística más aceptada y asumida por la sociedad. Su parición está estrechamente ligada a la antigua Gracia y surge a raíz de la necesidad de comunicar sentimientos y vivencias. Inicialmente la música fue coral con clara prevalencia de la voz sobre la parte instrumental. Es de notar que la música, al igual que el pensamiento filosófico se supone de origen Griego. Sin embargo, habrá muchos que refuten esta tesis, ya que otras culturas cuentan con historia propia en el campo musical.
Los instrumentos en los comienzos eran pocos y no tan variados. “Sin embargo, se conocían ya instrumentos de viento, como la flauta de Pan, y de cuerda como las cítaras o arpas”.[1]
Fueron los griegos los primeros en imaginar un sistema de notación. Era simple ya que su música también lo era. Consistía en una sola estrofa que se repetía indefinidamente sobre un ritmo y una melodía idénticos. Los tiempos de ese tipo de música, llegó a nosotros a través del conocido canto gregoriano. Los tiempos podía multiplicarse pero nunca dividirse.
Música en la Edad Media
Del siglo IV al VI se desarrolló tanto la música profana como la música cristiana. Ante la intensa preocupación por la religión, la música litúrgica tuvo un desarrollo grande y su expresión más sobresaliente fue el canto gregoriano, “una melodía, cantada al unísono, que traducía el sentimiento religioso por la propia fuerza de su elocuencia, sin apoyos armónicos ni rítmicos”.[2]
En este periodo aparecieron los sistemas de notación musical que se fueron paulatinamente perfeccionando hasta derivar en el pentagrama que conocemos hoy en día, el cual fue una creación española del siglo XIII.
Paralelamente se desarrolló la música profana de la cual no se conservan muestras sino hasta el siglo XI pero se supone que el repertorio fue muy abundante, a juzgar por los edictos condenatorios eclesiásticos.
“Los trovadores fueron los primeros poetas-músicos que adoptaron el latín como lengua común. Son hombres que han dejado de ser guerreros como sus antepasados y que han recibido la educación en abadías. Algunos de los géneros que crearon fueron las trovas, las tiradas estróficas, los rondós trovadorescos y los cantares de gesta que derivan de la letanía eclesiástica. Sus largas sucesiones de versos se cantan sobre la misma frase melódica”.[3]
A partir del siglo XII surge la polifonía y la misa es la muestra por excelencia de la música religiosa. Comienzan a aparecer grandes compositores como Antonio Cabezón o Palestrina.
El Renacimiento
Toma más fuerza la música profana y se desarrolla la forma operística a la vez que se crean nuevos instrumentos como el clavicordio y el clavicémbalo. También se perfecciona la armonía.
“En la música instrumental del Renacimiento español, el puesto de honor recae sobre las abundantes composiciones para vihuela, un instrumento de cuerdas punteadas que se halla a medio camino entre el laúd y la guitarra. El repertorio de los vihuelistas comprende acompañamientos de melodías vocales, transcripciones de chansons, madrigales y danzas. El precursor de la vihuela fue Luis Millán.
Obras.- Ya en el siglo XV, el documento fundamental es el Cancionero de Palacio, una antología compilada entre 1480 y 1510 de cuatrocientas sesenta piezas profanas que van de la elegía amorosa a la canción báquica, para tres o cuatro voces. Entre los innumerables compositores del Cancionero el más conocido es Juan de la Encina (1468-1510).
Compositores.- La gran figura de la época fue Tomás Luis de Victoria quien, gracias a una beca, se trasladó a Italia donde viviría durante veinticinco años. Recibió clases de Palestrina y fue ordenado sacerdote en 1569. En 1583 dedicó a Felipe II una colección de misas, y regresó a España hacia 1589. Victoria se convirtió en el maestro de música del convento de las Descalzas Reales y tras la muerte de la emperatriz acabó sus días ejerciendo la modesta función de organista”.[4]
El barroco
“El Barroco es un período artístico que se sucede en los siglos XVII y XVIII. En esta época la música será utilizada por las monarquías absolutistas para engrandecerse frente al pueblo.
Por otra parte, la música religiosa responde a los planteamientos de la Contrarreforma que había promovido el Concilio de Trento y de la Reforma Luterana, cuyo máximo exponente será la música de Juan Sebastián Bach.
Características.- La música barroca es música de contrastes tímbricos, melódicos, rítmicos, etc. En España florecen la Zarzuela y la Tonadilla. Los instrumentos se perfeccionan y los compositores ensayan nuevas combinaciones y posibilidades sonoras. La armonía se hace más amplia y más rica, y poco a poco se va renunciando a la idea de que la armonía era una relación matemática.
En este periodo se definieron nuevas formas musicales que serían básicas en la evolución posterior de la música como la sonata, la sinfonía o el concierto con solista.
En Francia la ópera triunfa de la mano de Lully y se va definiendo una escuela nacional. Este género musical también tenía sus estrellas, sus monstruos sagrados que arrastraban a las masas, pero de una especie muy particular: eran los castrados, o castrati, que conservaban el timbre agudo y la tesitura elevada de un muchacho con la potencia respiratoria de los adultos. En el siglo XVII, la fabricación de castrados se había convertido en un arte completamente instaurado en las costumbres italianas. Se castraban entre los nueve y los trece años a los niños cuyas voces infundían esperanza.
Los instrumentos más característicos del Barroco son la familia de cuerda de los violines, que sufren una gran transformación. Varios de los instrumentos del Renacimiento dejaron de usarse. No obstante, permanecieron: la trompeta, el trombón, la flauta, el órgano, el arpa, el clavicémbalo; y todos se perfeccionaron. Los nuevos son: la familia del violín, el oboe, el fagot, el timbal y la guitarra.
Compositores.- Dos grandes escuelas predominan en Europa durante el Barroco, la italiana con Vivaldi, Corelli, Torelli o Monteverdi; y la alemana, dominada por la figura de Johann Sebastián Bach, pilar sobre el que se cimienta todo el arte musical posterior. En las próximas lecciones les proporcionaremos más datos sobre Vivaldi y Bach, los compositores más representativos del Barroco”.[5]
Johann Sebastian Bach
Compositor Alemán que vivió entre 1685 y 1750. Es autor de música coral e instrumental también. La grandeza de su música es proporcional a su intelecto. Era capaz de trasladar conciertos hechos para voces o para ciertos instrumentos, y adaptarlos a otros instrumentos sin perder la esencia de la obra.
Nació el 4 de marzo de 1678 en Venecia y murió el 28 de julio de 1741 en Viena. Fue ordenado sacerdote en 1703 pero al poco tiempo dejó de oficiar misa argumentando un pésimo estado de salud.
“Fue el primer compositor en utilizar la forma ritornello regularmente en los movimientos rápidos, un uso que se transformó en un modelo. Lo mismo se aplica a su estructura de tres movimientos (rápido-lento-rápido). Sus métodos de asegurar una mayor unidad temática fueron ampliamente imitados, especialmente la integración de material solista y ritornello, sus vigorosos patrones rítmicos; su figuración instrumental y el empleo de secuencias.
Sus obras.- La reputación de Vivaldi se acrecentó con sus primeras publicaciones: Trío sonatas (probablemente 1703-5), Sonatas para violín (1709) y especialmente sus 12 conciertos de la serie L'Estro Armonico Op.3 (1711). Este grupo, que contiene algunos de sus mejores conciertos, fue publicado en Ámsterdam, circuló ampliamente en el norte europeo, motivó la visita de diversos músicos a Venecia y en algunos casos el encargo de nuevas obras. Más tarde aparecieron editadas dos series de sonatas y siete más de conciertos, incluyendo La Stravaganza Op.4 (circa 1712), Il Cimento dell'Armonia e dell'Invenzione (circa 1725, que contiene Las Cuatro Estaciones) y La Cetra (1727)”.[6]
El clasicismo y Mozart
El periodo clásico abarca la segunda mitad del siglo XVIII y tiene en Alemania su mejor expresión y está dominado por las figuras de Gluck , Joseph Haydn y Wolfgang A. Mozart.
“El periodo clásico aportó mejoras técnicas en todos sus aspectos y la adopción de un ideal de perfección basado en el equilibrio entre el sentimiento y la razón”.[7]
OBRAS DE MOZART
1. Óperas: Bastián y Bastiana (1768), Idomeneo (1781), El rapto del serrallo (1782), Las bodas de Fígaro (1786), Don Giovanni (1787), Così fan tutte (1790), La flauta mágica (1791), La clemenza di Tito (1791).
2. Música orquestal: Sinfonía núm. 1 (1765), Sinfonía núm. 25 (1773), Concierto para flauta y arpa (1778), Concierto para piano núm. 20 (1785), Concierto para piano núm. 21 (1785), Concierto para piano núm. 23 (1786), Sinfonía núm. 38 "Praga" (1786), Pequeña serenata nocturna (1787), Sinfonía núm. 40 (1788), Sinfonía núm. 41 "Júpiter" (1788), Concierto para piano núm. 27 (1791), Concierto para clarinete (1791).
El Romanticismo
Abarca prácticamente todo el siglo XIX y su principal característica es la supremacía del subjetivismo sobre la razón. Cada artista se preocupar por expresar su mundo interior. Los músicos de la época rompieron con las rígidas normas del pasado y refinaron la canción popular. Por eso el género más destacado es el Lied. La música es programática, tendiente a narrar historias. De ahí el gran desarrollo de la ópera y de los poemas sinfónicos.
Otra importante característica es que ya los músicos no están al servicio de una iglesia o de un príncipe. “ El romanticismo comienza con tres artistas de transición que vivieron entre los dos siglos: Rossini, Schubert, el músico que llevo el lied a su máximo nivel artístico, y Beethoven, una de las figuras más importantes de todo el arte universal”.[8]
En lo sucesivo los compositores más destacados fueron: Giuseppe Verdi, Richard Wagner, Ludwing Van Beethoven, Johannes Brahms e Igor Stravinsky

