lunes, 12 de octubre de 2009
LO POPULAR Y LO POPULARIZADO
ACERCA DE LOS POPULAR Y LO POPULARIZADO DESDE EL PUNTO DE VISTA ESTÉTICO
Como estrategia comercial muchos medios de comunicación utilizan la confusión como caballito de batalla para lograr vender sus productos. Como todos tenemos algún grado de sensibilidad, entonces en ese campo los publicistas trabajan y más aún cuando vivimos en una época en la que no se desarrolla tanto la racionalidad del hombre como su voluntad y las emociones.
Así las cosas, se aprovechan de nuestra sensibilidad, lugar donde reside el sentimiento estético, para imponernos pseudo-obras artísticas. Es entonces cuando asumimos como obras de arte canciones que nada tienen que ver con tal sublime condición, películas de baja monta y unos conceptos de belleza muy tergiversados. A este último ítem pertenecen los prototipos de belleza femeninos que realmente no están avalados por ninguna autoridad en el campo de la filosofía del arte. Es verdad que la asimetría hace parte de lo estético pero no podemos caer en el exceso de pensar que sólo una manera de disponer las cosas o que sólo unas ciertas magnitudes nos pueden aparecer como verdaderamente estéticas. Pensamos que lo que realmente cuenta para tratar a una bella una obra de arte, como puede ser el cuerpo de la mujer, es la relación interna de cada una de sus partes, teniendo como base la armonía y una visión sistémica a la hora de contemplarla. No son realmente las medidas las que hacen bella a una, sino la armonía intrínseca. Si sólo ciertas medidas y formas fueran válidas, en la pintura nadie hubiera vuelto a realizar un cuadro desde hace mucho tiempo o nadie hubiera vuelto a componer música porque sus obras no van a coincidir con las características de las obras de sus antecesores.
En nuestro país ocurre algo muy curioso con la música. Las obras que todos los días suenan por imposición en las estaciones radiales son las que supuestamente son bellas. Si nos remitimos a los postulados de la estética y de la filosofía del arte, nos daremos cuenta que se trata de un error monumental. Es una verdadera violencia simbólica la que ocurre allí. Tan solo esto le puede otorgar a esta música el rótulo de popular. Es la asfixia de los oyentes la que obliga a asumirla con sumisión.
En otra dirección de posibilidades, puede ocurrir que el pueblo asuma ciertas canciones con aprecio porque hablan de la realidad que lo circunda. Tampoco esto es razón suficiente para catalogar a una canción como bella, si tenemos en cuenta que la actitud estética debe dejar de lado cualquier asomo de subjetividad para centrarse solamente en las relaciones internas de la obra.
En conclusión, ni las mujeres que con tanto ímpetu se pregonan en la cultura “traqueta”, como verdaderamente bellas, ni las canciones que los medios han popularizado a la fuerza, deben considerarse en todos los casos como estéticamente bellas. Es más bien la violencia simbólica la que nos vuelve objetos que consumen falacias que viene a ser nuestro combustible diario.
Como estrategia comercial muchos medios de comunicación utilizan la confusión como caballito de batalla para lograr vender sus productos. Como todos tenemos algún grado de sensibilidad, entonces en ese campo los publicistas trabajan y más aún cuando vivimos en una época en la que no se desarrolla tanto la racionalidad del hombre como su voluntad y las emociones.
Así las cosas, se aprovechan de nuestra sensibilidad, lugar donde reside el sentimiento estético, para imponernos pseudo-obras artísticas. Es entonces cuando asumimos como obras de arte canciones que nada tienen que ver con tal sublime condición, películas de baja monta y unos conceptos de belleza muy tergiversados. A este último ítem pertenecen los prototipos de belleza femeninos que realmente no están avalados por ninguna autoridad en el campo de la filosofía del arte. Es verdad que la asimetría hace parte de lo estético pero no podemos caer en el exceso de pensar que sólo una manera de disponer las cosas o que sólo unas ciertas magnitudes nos pueden aparecer como verdaderamente estéticas. Pensamos que lo que realmente cuenta para tratar a una bella una obra de arte, como puede ser el cuerpo de la mujer, es la relación interna de cada una de sus partes, teniendo como base la armonía y una visión sistémica a la hora de contemplarla. No son realmente las medidas las que hacen bella a una, sino la armonía intrínseca. Si sólo ciertas medidas y formas fueran válidas, en la pintura nadie hubiera vuelto a realizar un cuadro desde hace mucho tiempo o nadie hubiera vuelto a componer música porque sus obras no van a coincidir con las características de las obras de sus antecesores.
En nuestro país ocurre algo muy curioso con la música. Las obras que todos los días suenan por imposición en las estaciones radiales son las que supuestamente son bellas. Si nos remitimos a los postulados de la estética y de la filosofía del arte, nos daremos cuenta que se trata de un error monumental. Es una verdadera violencia simbólica la que ocurre allí. Tan solo esto le puede otorgar a esta música el rótulo de popular. Es la asfixia de los oyentes la que obliga a asumirla con sumisión.
En otra dirección de posibilidades, puede ocurrir que el pueblo asuma ciertas canciones con aprecio porque hablan de la realidad que lo circunda. Tampoco esto es razón suficiente para catalogar a una canción como bella, si tenemos en cuenta que la actitud estética debe dejar de lado cualquier asomo de subjetividad para centrarse solamente en las relaciones internas de la obra.
En conclusión, ni las mujeres que con tanto ímpetu se pregonan en la cultura “traqueta”, como verdaderamente bellas, ni las canciones que los medios han popularizado a la fuerza, deben considerarse en todos los casos como estéticamente bellas. Es más bien la violencia simbólica la que nos vuelve objetos que consumen falacias que viene a ser nuestro combustible diario.
UN CONCEPTO DEL ARTE Y LA CULTURA
Desde Buenos Aires Yanina nos informa acerca del arte y la cultura en este enlacehttp://club.telepolis.com/PASTRANEC/interesantes/arteste.htm
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