Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Este es un espacio dedicado a publicar el desarrollo de las actividades del curos de Estética de grupo colaborativ
UNIVERSIDAD NACIONAL ABIERTA Y A DISTANCIA
TRABAJO COLABORATIVO N. 1
ESTÉTICA
ILDEFONSO RINCÓN DÍAZ
GLORIA CENAIDA ALARCÓN MONTAÑO
CEAD TUNJA, 2009
INTRODUCCIÓN
Daremos una mirada aproximada a lo estético como una reflexión filosófica acerca de los elementos que pueden considerarse objetos estéticos. Tratamos de demostrar cómo nuestras actitudes no siempre son estéticas. A veces confundimos el simple gusto con lo estético. Por eso, al realizar estas consideraciones, nos introducimos en un complejo campo donde la objetividad es algo difusa y donde el sujeto debe desprenderse de sí mismo para dar paso a la objetividad.
OBJETIVOS
1. Delimitar el campo de lo estético.
2. Establecer el límite entre el gusto y el conocimiento.
3. Dar una mirada a la concepción estética kantiana.
UNIDAD 1 ESTÉTICA: TRABAJO COLABORATIVO 1
La estética estudia el modo y manera de las percepciones, sensaciones y representaciones humanas, indaga por los efectos que los fenómenos, según su forma y esencia producen sobre la sensibilidad e imaginación humana, los cueles pueden disfrazarse como representaciones de belleza, fealdad, sublimidad, procurando también alcanzar el saber de por qué nos gusta o no nos gusta algo. Además de esto nos lleva a examinar la actividad de la fantasía y la manifestación de la actividad estética en su objetivo privilegiado la obra de arte. El hombre, con facultades que le hacen tal se halla colocado en el mundo que obra sobre él y sobre aquellas facultades. Los sentidos son los que le sirven de intermediario entre el mundo y su propia esencia. Distinguimos en los sentidos el tacto, el gusto el olfato y la vista. Se le llaman sentidos inferiores al tacto, al gusto y al olfato, y superiores al oído y la vista. La conjugación y armonía de los sentidos junto con la expresión de sentimientos dan como resultados las formas estéticas o no estéticas de concebir el mundo del arte.
Lo bello es la forma de representación que responde a las leyes propias de nuestra sensibilidad por tanto el sujeto debe aprender algo por los sentidos. El objeto aprendido debe tener cierta fuera o magnitud, esto es, una significación que, no obstante, no es unívoca. Por ejemplo, un poema es susceptible de múltiples interpretaciones, lo cual manifiesta mayor estímulo de calidad en tanto obra de arte; mientras que un texto de carácter técnico tiende a ser entendido de una manera uniforme por la comunidad de sus lectores.(1)
La estética del siglo XX parte, de dos presupuestos; en primer lugar, su objeto de estudio no puede ser otro que el arte, y en segundo lugar, el arte es un medio de acceso a la Verdad.
Pero si el objeto de estudio de la estética es el arte, entonces la estética se convierte en una disciplina que depende de otra, esto es, en una disciplina parasitaria. Claro que, como dirán algunos, a través del análisis del arte se pueden comprender otras muchas cosas, y de hecho, pensadores como Adorno o Benjamin vinculan la estética con la ética o con la política. La estética no es la única disciplina filosófica que se ha convertido en parasitaria: hoy en día en las facultades de filosofía se estudian asignaturas como filosofía política, filosofía social, filosofía de la ciencia, filosofía del lenguaje, filosofía de la historia, bioética, etc.
La estética no ha seguido un camino distinto del resto de la filosofía. El declive de la metafísica obliga al pensamiento filosófico a centrarse en problemas concretos que ya han sido invadidos por el método científico. Y cada una de estas filosofías pretende abarcar a todas las demás. La filosofía del lenguaje postula que todos los problemas filosóficos son malentendidos causados por la ambigüedad e imprecisión del lenguaje natural, la filosofía de la historia nos dice que sólo es posible comprender un paradigma histórico dentro de su propio contexto, etc. Lo cierto es que el destino de la estética, y de la filosofía en general, lejos de dirigirse a un conocimiento que englobe a todos los demás, parece convertirse en una reflexión o meta-reflexión de cada una de las disciplinas que conforman la actividad humana, sea científica o artística.(2)
Lo estético tiene una esencia. La esencia de lo estético no es simplemente lo bello o lo sublime, tampoco lo bueno o lo verdadero. La esencia de lo estético es el ser estético. El ser estético no es un ser en sí. El ser estético es el poner en contacto. Lo que es puesto en contacto es el uno y la alteridad. El ser estético es condición fundante del ser uno y el ser alteridad. El ser estético como esencia se accede en sus mediaciones. Una de las mediaciones paradigmáticas es el arte. El arte no tiene una esencia. El arte es, en todo caso, el acceder de una -unas- esencia -esencias-. El arte no es una mera imitación o reflejo de la naturaleza. Tampoco es la mera expresión (imitación, reflejo) de la subjetividad de un sujeto.
El arte, en tanto que acceder de lo estético, es un poner en contacto. El arte es mímesis. El arte es reflejo. El arte es el espejo en el que accede el acceder de lo estético. El artista, la naturaleza, el espectador, tal y como se entienden desde la facticidad no esencial, no son más que elementos de la facticidad del acceder, y ninguno de ellos es esencial. Cada uno observa el reflejo del acceder y se refleja a sí; lo que la esencia en su acceder permite que sea reflejado. Poner en contacto es poner a prueba. El arte pone en contacto sus elementos de la facticidad en el acceder de la esencia, y con ello, los pone a prueba. No es el arte lo que se ve cuando se mira la obra de arte. No es lo estético mismo lo que se ve cuando se contempla la obra de arte. No es un reflejo de la naturaleza lo que es en sí, ni un reflejo de la subjetividad del artista lo que ésta quiere expresar. Lo que el arte retrata no es el paisaje, ni el sentimiento. Si es un espectador quien contempla, se ve a sí mismo en la obra de arte.
El arte pone en contacto con uno mismo. El uno mismo se refleja en la obra de arte. El uno mismo se pierde en aquello con lo que es puesto en contacto, que es él mismo. En ese ser sí mismo se descubre a sí. En esto se pone a prueba a sí mismo. Lo estético en su acceder a través del arte accede a través del ser humano. Pero la esencia en sí misma no pertenece al ser humano. Por lo tanto, algo siempre escapa al ser humano en su ser accedido por la esencia de lo estético. En el arte algo siempre se le escapa al ser humano, si es capaz de reflejarse en él en el reflejo del acceder de lo estético. El ser humano se pone a prueba en ese ponerse en contacto con aquello que se le escapa.
El ser humano no puede entenderlo -no se trata de comprensión, sino del acceder de la esencia-, pero es accedido en su ser in-esencial. En este ser in-esencial redescubre su fragilidad y su ser accedido por la fortaleza misma.
Relación entre gusto y conocimiento
Necesariamente a mi forma de ver y apreciar claro que existe relación entre gusto y conocimiento, el solo hecho de gustarme algo o tener cierta cercanía con lo que mi mente percibe y la subjetividad e impresión que el gusto despierta deja entrever el conocimiento de dicha subjetividad. Creo no estor lejos del pensamiento de Kant cuando afirma:
“Cuando el arte, adecuado al conocimiento de un objeto posible, ejecuta los actos que se exigen para hacerlo real, es mecánico; pero si tiene como intención inmediata el sentimiento del placer llámase arte estético. Este es: o arte agradable, o bello. Es el primero cuando el fin es que el placer acompañe representaciones como meras sensaciones; es el segundo cuando el fin es que el placer acompañe las representaciones como modos de conocimiento. (…)
“El conocimiento es el hecho de fijar la atención de la Estética sobre lo sensible (sensación, percepción, imaginación), va a significar que los filósofos del siglo XVIII buscarán una jerarquización y diferenciación de las artes. Así, para algunos la música es el arte superior a las demás, o se considera que la pintura es apta para la captación de acciones instantáneas dentro de un espacio determinado, mientras que la poesía es mejor para presentar el desarrollo temporal de las pasiones. Sin embargo, veremos más adelante que todas las artes son capaces de sugerir indisolublemente, tanto el tiempo como el espacio. Por otra parte, más que hablar de la superioridad de una clase de arte sobre la otra, es más conveniente decir que cada arte tiene un estatuto perceptual propio que nos abre a revelaciones que de otro modo no podríamos tener. El conjunto de las artes potencia, de este modo, nuestros sentidos, nuestra sensibilidad, nuestra imaginación, permitiéndonos comprender mejor tanto al mundo como a nosotros mismos. “(3)
Por otra parte, el concepto “juicio del gusto”, referido a lo estético, proviene de Kant, en su obra Crítica del juicio. A este autor se debe la afirmación de que el juicio del gusto estético tiene carácter universal. Cuando decimos “esta rosa es bella”, según Kant estamos expresando un juicio que tiene validez universal, pero para ello el sujeto debe estar en actitud estética.
“Existe una continua dialéctica entre el artista y la sociedad. Como se trata de formas imaginarias, creadoras, el arte siempre desafía a la sociedad, hasta el punto que grandes artistas han sido incomprendidos en su época, como es el caso de Bach o de Cézanne. Esto ocurre porque el artista, con su capacidad de revelación, está renovándose continuamente. Incluso cuando es aceptado tiende a pensar que su lenguaje se ha anquilosado. Entonces empieza nuevamente la dialéctica; el artista encuentra nuevas formas que son difíciles de aceptar. “ Esta dialéctica constante nos obliga a afinar la sensibilidad, a perfeccionar nuestro gusto estético, lo que significa que nuestra interioridad se activa, poniendo en juego todas las facultades, en un ejercicio que nos revela lo que los demás lenguajes no pueden entregar. De esta manera se ensancha nuestra comprensión del mundo y del hombre.
Kant: “la complacencia que determina los juicios del gusto es ajena a todo interés”…
He aquí las palabras de Kant: "La complacencia que determina los juicios del gusto es ajena a todo interés. Llamamos interés a la complacencia que lleva aparejada para nosotros la representación de la existencia de un objeto. Este guarda siempre, por tanto, relación con nuestra capacidad de apetencia, bien como razón determinante de ella, bien como algo necesariamente relacionado con su razón determinante.
Ahora bien, cuando nos preguntamos si algo es bello, no tratamos de saber si esperamos o podríamos esperar algo de la existencia de una cosa, sino sencillamente cómo la enjuiciamos desde el punto de vista de la simple contemplación (intuición o reflexión)."
La existencia real del objeto de mi vivencia estética de percepción o representación es indiferente para mí, toda vez que no quiero ni espero de él nada práctico, que no mantengo con él ninguna relación seria. Se trata, simplemente de saber si la sola representación del objeto lleva aparejada, en mí, una sensación de agrado. Según Kant, "los juicios del gusto son puramente contemplativos, es decir, juicios que, mostrándose indiferentes en lo que se refiere a la existencia de su objeto, sólo se preocupan de una cosa: de saber si provocan en nosotros la sensación de agrado o desagrado". Cuando digo que tengo interés por un objeto, quiero decir, entendida la cosa en este sentido, que la existencia de ese objeto significa algo para mí, que me importa su existencia empírica, el objeto mismo, y no meramente su imagen, su representación, la qualitas y la essentia, pura y simplemente.
En cambio, cuando por "interés" entendemos el que nos sugiere el puro y simple modo de ser de algo dado, nada puede objetar a ello la estética de la contemplación. Hay que saber distinguir, por tanto, entre interés real e interés ideal. Y asimismo subraya Evon Hartmann, quien en éste como en otros puntos atenúa el rigorismo estético de Kant, que la forma de la apariencia estética es perfectamente compatible con la existencia de un interés ideal por la representación de un objeto, por la existencia irreal de éste. Toda otra actividad humana, si ha de tener un sentido, tiene que encaminarse a un fin; el comportamiento estético, en cambio, se caracteriza por ser algo desinteresado, entendiendo por interés la referencia práctica a un fin.
El comportamiento no aspira, aquí, a nada fuera de sí mismo y del objeto que le sirve de contenido, puramente en cuanto a su modo de manifestarse, en la imagen pura con que se revela a nuestra contemplación. En el instante mismo en que se desliza en el comportamiento estético un fin externo, cualquiera que él sea, aquél deja de ser lo que es o pierde, por lo menos, su pureza.
LA PELÍCULA THE MATRIX Y LAS PRETENSIONES DE LA ESTÉTICA COMO REFLEXIÓN FILOSÓFICA
La estética como reflexión filosófica no posee otro objeto de estudio que lo bello. De acuerdo con Kant, la Estética es también la ciencia de todos los principios a priori de la sensibilidad. Desde luego que como ciencia debe tener su método, en lo cual no entraremos en este momento. Al juzgar lo bellos, la Estética debe emitir juicios de valor, muy diferentes a los demás juicios axiológicos y con una carga moral, en el que no hay interés alguno, sino agrado desinteresado.
Considero que la película The Matrix es una profunda reflexión filosófica sobre la propia existencia. Sabemos que todas las obras de arte poseen una mundanidad que actúa directamente sobre el artista, quien intensa con su sensibilidad reaccionar ante los cambios que el mundo va sufriendo.
Pues bien, la película es la reacción de sus creadores a la realidad ya circundante para nuestros días, del mundo de la virtualidad y de la inteligencia artificial. Es una mirada reflexiva sobre una realidad que nosotros mismos hemos construido pero que seguramente se nos ha salido de las manos.
Haciendo caso a los postulados de la Estética y de sus juicios, tenemos que mirar la película de una manera desinteresada, sacando a nuestros gustos y a nuestras implicaciones del horizonte del análisis que pretendemos. El objeto de nuestro estudio es en este caso una combinación de muchos artes: la fotografía, la banda sonora y el arte literario. Diríamos, de manera objetiva y desinteresada, que la película es realmente bella por la relación sistémica entre los tres elementos que acabamos de mencionar. No tanto por lo que pueda tocarnos a nosotros, los espectadores en el espacio y el tiempo en que vivimos, sino por la forma como presenta un pensamiento profundo.
Desde el mismo planteamiento de la película podemos decir que las cosas tienen una carga subjetiva al momento de ser valoradas. La misma realidad es un constructo humano y la belleza es una realidad que no puede escapar a esta circunstancia. Así las cosas, la realidad no es en sí misma, sino que es en cuanto a lo que el sujeto del conocimiento determina. Estaríamos en contradicción con lo que dijimos líneas a tras respecto a la obra de arte, que es bella intrínsecamente. Sin embargo, salvaríamos esta inconsistencia aparente afirmando que tanto la naturaleza “innata” de la realidad, como la carga intencionalidad del sujeto que percibe son necesarios y están presentes en el juicio de valor que se da sobre la obra.
Por otra parte, en algún pasaje del filme se hace alusión a uno de los sentidos inferiores, como es el gusto. Vemos a uno de los personajes maravillado al ingerir un alimento agradable a su paladar. No vemos asomo de hambre en aquél sujeto. Es simplemente el gustar por el gustar lo que lo hace entrar en ese estado.
Y ya para concluir esta somera reflexión, debo decir que en el plano personal la película es de mi completo interés, ya que me siento aludido por la realidad en que vivimos: una realidad que supera las categorías espacio-temporales para dar paso, a un nuevo mundo en el que seguramente no tendremos sino un lenguaje de programación para comunicarnos. Tal vez por esto esté viciada mi mirada estética sobre la obra antes mencionada. De todos modos, se trata de un intento por reflexionar de manera profunda.
CONCLUSIONES
1. La estética es la ciencia cuyo objetivo primordial es la reflexión sobre los problemas del arte.
2. La estética se manifiesta como arte en la cultura. Su facultad es el sentimiento y su valor la belleza.
3. La estética, mediante el sentimiento, que es facultad espiritual característica, se manifiesta como arte y serealiza como valor fundamental la belleza.
4. El arte es una manifestación de la cultura estudiada por la estética y la estética es la ciencia que se encarga de explicar de manera filosófica
5. El arte como manifestación de la cultura.
REGISTRO FOTOGRÁFICO

FOTOGRAFÍA: Escultura de “Guarancha”, cacique indígena, ubicada en el parque del municipio de Jenesano (Boy). Al fondo se alcanza a apreciar la arquitectura que guardan las fachadas de las casas de esta población.
Podría la escultura considerarse objeto estético porque muchos se pueden separar de su compromiso al mirarla, ya que no les interesa la parte indígena, sino la obra en sí.

PAISAJE BOYACENSE: Es una verdadera obra de arte para mirar, lejos de ver qué rentabilidad ofrece la región.
BIBLIOGRAFÍA
lanausea2000.blogspot.com/.../lo-que-queda-de-la-estética-en-el siglo.html
ontopop.blogspot.com/2009/02/lo-estetico.html
Aumont, J. La estética, hoy. (1997). Madrid: Cátedra, 1998. Bozal, V. El gusto, Madrid, 1999.
artistasallende.blogspot.com/.../la-esencia-de-lo-estético-friedrich.htmlz En cachéSimilares
Publicado por Gloria Alarcon en 16:43 0 comentarios
Sintéticamente, desde Buenos Aires, Yanina nos define el arte y la cultura
ResponderEliminar